Contemplación

A veces con solo ver sonreír la cara del ser amado nos llena de felicidad y el deseo se sublima en su sola contemplación.
Otras veces el solo roce de los dedos en la piel, nos inflama en un deseo tan ardiente que ni el agua del mar lo apagaría.
La distancia del deseo al amor y del amor al deseo es tan relativa que bastaría solo el zumbido de las alas de un colibrí para transportarnos a los brazos de quien amamos, o un solo cabello perfumado rozar nuestra piel y estallar como un ardiente volcán.
La distancia entre las almas de los enamorados es tan sutil, que los pensamientos se comparten sin siquiera pestañar.

Nota: Amigos y amigas, me ausentaré unos días de mi blog, en cuanto esté en condiciones.. Dios mediante, estaré nuevamente aquí.
Gracias.
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honrarlavida dijo
Es la magia del amor Lucero, esa conexión intensa con el otro ser, que te hace sentir completo...
qué bien la describiste!!
Un beso
28 Septiembre 2009 | 12:57 AM